Uno de ellos me preguntó si estaba bien.
Asentí.
Aunque todavía me temblaban las manos.
—¿Dónde está la niña? —pregunté inmediatamente.
El agente me miró con seriedad.
—Está con nuestros compañeros. Vamos a asegurarnos de que reciba la atención que necesita.
Sentí un alivio inmenso.
Pero todavía faltaba conocer la verdad.
Lo que encontraron aquella madrugada
Los policías habían localizado al hombre cerca de la reja lateral.
Intentó alejarse cuando vio los vehículos oficiales, pero fue interceptado.
La niña estaba junto al camino de entrada.
No presentaba lesiones visibles, aunque parecía asustada.
Los agentes la trasladaron a un lugar seguro y solicitaron la intervención de los servicios de protección infantil.
El hombre fue identificado y quedó a disposición de las autoridades mientras investigaban lo ocurrido.
Yo les conté todo.
Desde el primer ruido.
La aparición de la niña.