No supe qué responder.
—Lo digo en serio. Cuando entré y vi tu cara pensé: “Esto ha sido un desastre”. Estaba segura de que inventarías una excusa.
—Lo pensé durante unos tres segundos.
Daniela abrió los ojos.
Me reí.
—Pero después Sofía me miró y perdí la oportunidad.
Ella también se rio.
Luego volvió a ponerse seria.
—Gracias también por cargarla. Por dejarme comer tranquila. Parece una tontería, pero no recuerdo la última vez que pude sentarme a comer sin hacer otras cinco cosas al mismo tiempo.
—Yo debería darte las gracias.
—¿Por qué?
—Por recordarme algunas cosas que había olvidado.
Daniela no preguntó cuáles.
Se quedó en silencio.
—¿Te gustaría volver a vernos?
Me sorprendió que dijera “vernos” y no “verme”.
Pero me gustó.
—Sí.
—La próxima vez intentaré conseguir quién cuide a Sofía.
Negué con la cabeza.