Lucía había permitido que matrimonio y sociedad funcionaran mediante acuerdos verbales.
Cuando estaban bien, parecía flexibilidad.
Cuando dejaron de estarlo, esa misma informalidad permitió a Javier contar otra versión.
No justificaba falsificación ni desvío.
Sí mostraba un fallo de gobierno.
Lucía empezó a trabajar sobre ambos problemas por separado.
El personal necesitaba reglas que sobrevivieran a relaciones personales.
Implantaron accesos individuales.
Registro de cambios sensibles.
Aprobación adicional para operaciones con empresas vinculadas.
Política escrita sobre conflictos de interés.
Revisión externa trimestral durante el primer año.
Nerea parecía disfrutar cada nueva capa de control.
—Te estás divirtiendo demasiado.
—He esperado diez años para que alguien respete las contraseñas.
También modificaron la estructura de dirección.
Lucía no quería volver a ser la persona que pudiera controlar todo simplemente porque tenía más acciones.