“Mamá, no puedes gastar tus ahorros en europa cuando tu nieto necesita pañales”. Me gritó mi hija de 19 años embarazada que quiere que yo la mantenga. Pero cuando invité a sus suegros a mi casa descubrimos que había usado mi ine para abrir una cuenta falsa a mi nombre.

PARTE 3:

 "¿Una cuenta a mi nombre?", repetí. Beatriz me pasó el comprobante. Mi nombre completo: Claudia Rivera Jiménez. Cuenta en BanCoppel abierta hace doce días, depósito de veinticinco mil pesos. Yo jamás he tenido cuenta en BanCoppel. Mi nómina está en BBVA hace diez años.
"Yo no abrí esto", dije con la voz cortada. Don Arturo se levantó furioso. "¡Emiliano, explica! ¿De dónde sacaste los documentos de la señora?"
Emiliano rompió a llorar. Valeria también, pero era llanto de culpa. "Yo no quería...", repetía tapándose la cara.
Emiliano confesó a medias. Tenía deuda de más de treinta mil por apuestas de fútbol en el celular. Lo amenazaban por WhatsApp. Por eso pedía dinero a sus papás inventando emergencias de Valeria. El dinero de la carpeta se lo gastó en intereses, en un celular para revender y en una moto usada que ya chocó.
"¿Y mi identidad?", grité. "¿Cómo abriste una cuenta con mi nombre?"
Miró a Valeria. Ella se derrumbó.
"Fui yo, mamá", susurró. "Te tomé foto a tu INE cuando me prestaste tu cartera para copias de mi inscripción. Se la mandé a Emiliano. Me dijo que solo era para que sus papás nos depositaran más rápido, que luego la cerrarían y nadie se enteraría. Tenía mucho miedo".
Sentí que el piso se abría. Mi hija fotografió mi credencial y se la pasó a su novio para abrir una cuenta falsa. No solo querían mi cuarto y mi dinero de Europa. Usaron mi identidad para mover dinero que ni era para el bebé.

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