MI ESPOSO ME DIJO QUE SE IBA DOS AÑOS A SUIZA… PERO SU AMANTE EMBARAZADA LO ESPERABA EN CANCÚN, Y LO QUE ROBÓ DE NUESTRA CAJA FUERTE ERA MUCHO PEOR

Sentí que algo se encendía dentro de mí.

—¿Qué dinero?

—Nuestros ahorros, Mariana. Ya sabes que necesito mover algunas inversiones desde acá.

—Ah, sí. Todo está en orden.

Ricardo sonrió.

—Sabía que podía confiar en ti.

Lo miré directamente a los ojos.

—Ricardo, ¿te acuerdas de la carpeta negra de mi papá?

Su sonrisa desapareció.

—¿Qué carpeta?

—La que estaba en nuestra caja fuerte.

Hubo un silencio.

—No sé de qué hablas.

—Qué raro. Pensé que tú la habías guardado.

—Mariana, tengo que entrar a una reunión.

La llamada terminó.

Por primera vez en once años, fui yo quien sonrió después de una de sus mentiras.

Dos semanas después, Ricardo regresó inesperadamente a Monterrey.

No volvió porque me extrañara.

Volvió porque recibió noticias de que varias de sus cuentas estaban sujetas a revisión y porque su abogado le informó de la investigación.

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