Mi Hijo Decía Que Su Madre En Coma Hablaba Los Sábados Y Yo Por Fin Me Quedé-silas

—Se cansa.

Lo miré.

—¿Cómo sabes?

—Porque la primera vez hice muchas preguntas y después ya no contestó.

Me senté otra vez.

Mi mente intentaba encontrar una explicación médica.

Movimiento reflejo.

Coincidencia.

Cambios neurológicos.

Cualquier cosa menos lo que mi hijo parecía estar diciendo.

—¿Cuándo fue la primera vez?

Noah pensó.

—Hace cuatro sábados.

Cuatro.

Sentí náuseas.

—¿Y nunca se lo dijiste a nadie?

—Te lo dije hoy.

—Antes.

—Mamá dijo que no.

Me quedé inmóvil.

—¿Cómo puede decirte que no?

Noah tocó la mano de Emma.

—Una vez es sí.

Dos veces es no.

Mi garganta se cerró.

—Noah.

—Así hablamos.

—¿Tú inventaste eso?

—No.

Negó.

—Ella.

El mundo se volvió extraño.

—¿Cómo?

—Yo le pregunté si una vez era sí.

Apretó.

Luego pregunté si dos veces era no.

Apretó dos.

Mi mente se resistía.

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