Lucía insistió en estar presente.
—No.
—Julián cree que soy una terapeuta que estuvo aquí 1 noche. Para él soy invisible.
—Precisamente por eso puedes estar en peligro.
Lucía sostuvo su mirada.
—Toda mi vida la gente ha confundido ser invisible con ser débil. Déjame utilizarlo una vez a mi favor.
Finalmente acordaron que ella permanecería en las zonas comunes mientras varios agentes esperaban discretamente fuera de la propiedad.
Lucía llevaba un pequeño dispositivo de grabación autorizado por los responsables de la operación.
La cena comenzó pasadas las 21:00.
Julián llegó impecable, perfumado y sonriente.
Lucía reconoció inmediatamente el aroma que Sergio había mencionado: tabaco dulce y vainilla.
El hombre habló durante casi 40 minutos sobre estabilidad, continuidad y responsabilidad empresarial.
Parecía un familiar preocupado.
Después los invitados fueron abandonando la terraza hasta que quedaron únicamente Julián, uno de sus asesores y Lucía recogiendo unas tazas que nadie le había pedido recoger.