Parte 2: ENCONTRÉ A LA HIJA DE TRES AÑOS DE MI AMA DE LLAVES LAVANDO MI ROPA CON LAS MANOS HELADAS; CUANDO REVISÉ LAS CÁMARAS DESCUBRÍ QUE MI ADMINISTRADOR LLEVABA AÑOS USANDO MI NOMBRE PARA ATERRORIZAR A MIS EMPLEADOS

—¿Hiciste eso?

Nora negó con la cabeza.

Él señaló el fregadero.

—Entonces arréglalo.

La niña permaneció sentada.

Harland añadió:

—Tu mamá hoy no está trabajando. Si en esta casa nadie trabaja, el señor Luca podría pedirles que se vayan.

Sentí náuseas.

Nora se levantó.

Harland puso la camisa junto al fregadero.

Y se marchó.

Primer giro.

No había sido un malentendido.

Había utilizado mi nombre deliberadamente.

—Guarda una copia —le dije al responsable de seguridad—. Y conserva el original conforme al protocolo.

Harland intentó intervenir.

—Señor Luca, está exagerando.

—Todavía no sabes qué estoy haciendo.

—¿Va a despedirme por asustar accidentalmente a una niña?

Lo miré.

—No voy a decidir nada hasta saber cuántas veces has hecho algo parecido.

Entonces dejó de hablar.

Ordené una revisión independiente.

No dirigida por Harland.

Durante siete años le había permitido administrar nóminas, viviendas del personal, proveedores y gastos domésticos.

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