PARTE 2: LOS TRES HEREDEROS DE ETHAN LANCASTER

—No lo sé, Ethan. Tal vez algún día. Pero no quiero volver a ser la mujer que fui hace catorce años. Y no voy a fingir que lo que ocurrió nunca sucedió.

—Lo entiendo.

—Podemos construir una relación respetuosa por nuestros hijos. Eso es lo que puedo ofrecerte ahora.

Ethan asintió.

—Lo aceptaré.

No hubo beso.

No hubo promesa de reconciliación.

No volvimos a casarnos aquella noche.

La vida real no funciona como los cuentos en los que una disculpa borra todos los errores y los protagonistas regresan inmediatamente a su antiguo amor.

Yo había cambiado.

Él también tendría que demostrar que podía hacerlo.Y nuestros hijos merecían crecer sin sentirse obligados a reparar una historia que no habían escrito.

Un año después, Daniel recibió una oferta para estudiar en un programa internacional de ciencias.

Michael descubrió que quería dedicarse a la arquitectura.

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