PARTE 2: MI ESPOSO ME ENGAÑÓ MIENTRAS CUIDABA A NUESTRA BEBÉ, PERO CUANDO REVELÉ LOS 190,000 PESOS DESAPARECIDOS, SU PADRE DESCUBRIÓ UNA TRAICIÓN QUE NADIE ESPERABA

El silencio fue suficiente para entender que la pregunta había dado en el blanco.

—Diego —dije lentamente—, ¿en qué te metiste?

Él bajó la cabeza.

—Daniela necesitaba capital para un proyecto.

—¿Qué proyecto?

—Distribución de equipo médico.

Fruncí el ceño.

—Pero tu empresa ya se dedica a eso.

Diego no respondió.

Don Ernesto dejó los papeles sobre la mesa.

—Hijo, ¿tu empleador sabe que estás haciendo negocios por fuera con una coordinadora de la misma empresa?

Diego apretó los puños.

—Todo era legal.

—Entonces no tendrás problema en mostrar los contratos.

Mi esposo me miró con odio.

—¿Ves lo que provocaste, Mariana?

Sentí una punzada en el pecho.

Durante tres años había aprendido a reconocer aquella frase.

Cuando algo salía mal, la culpa terminaba siendo mía.

Pero esa noche ya no funcionó.

—Yo no hice las transferencias, Diego. Tampoco fui quien se acostó con Daniela.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *