—¿Más urgente que despedirte de Martina y Lucía esta mañana?
Se quedó mudo.
Martina bajó la cabeza.
Me arrepentí inmediatamente de haberlo dicho delante de ella.
Me agaché.
—Cariño, ve con tu hermana y la capitana Ruiz. Enseguida voy.
Cuando se alejaron, miré a Álvaro.
—Nunca vuelvas a obligarme a discutir nuestras decisiones de adultos delante de ellas.
Entonces llegó el primer giro.
Octavio habló.
—La prueba tiene que hacerse.
Lo miré.
—¿Qué prueba?
Álvaro cerró los ojos.
—De paternidad.
Claudia había confesado que, al comienzo de su relación con Álvaro, todavía veía a su anterior pareja.
El cálculo médico no demostraba quién era el padre.
Solo había destruido la certeza con la que los Serrano llevaban meses celebrando al “heredero”.
—Elena —dijo Álvaro—, no sé qué hacer.
Lo miré durante varios segundos.
—Hace seis horas tenías dos hijas.