Parte 2: MI EXMARIDO RECHAZÓ A NUESTRAS HIJAS PORQUE ESPERABA UN HEREDERO VARÓN CON SU AMANTE; HORAS DESPUÉS DESCUBRIÓ QUE EL BEBÉ PODÍA NO SER SUYO Y EN LA PISTA MILITAR ENTENDIÓ QUIÉN ERA REALMENTE LA MUJER QUE HABÍA DESPRECIADO

Se estremeció.

—No mezcles las cosas.

—Tú las mezclaste cuando decidiste que un niño todavía no nacido valía más porque era varón.

Octavio apretó la mandíbula.

—El apellido Serrano necesita continuidad.

Me volví hacia él.

—Martina y Lucía se apellidan Serrano.

No supo qué responder.

Nos marchamos esa tarde.

No hubo persecución por la pista.

Ningún avión militar se retrasó por mi divorcio.

Álvaro no fue humillado por soldados.

Simplemente se quedó detrás del cristal con su padre mientras sus dos hijas levantaban la mano para despedirse.

Y esa imagen, según me confesó mucho después, fue peor que cualquier castigo.

Tres semanas después llegó el segundo giro.

Claudia me llamó.

Estuve a punto de no responder.

—Elena, necesito pedirte perdón.

—No me debes explicaciones sobre tu embarazo.

—No es por eso.

Guardé silencio.

—Álvaro me dijo que tú querías irte con las niñas desde hacía meses.

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