—Papá, yo tampoco dejé de escribirte.
Mateo se volvió.
Álvaro se interpuso.
Aquella misma noche, Nuria pidió revisar antiguos expedientes judiciales, correspondencia penitenciaria y archivos de la empresa.
48 horas después descubrieron que varias comunicaciones habían sido gestionadas por un despacho contratado directamente por Álvaro.
Y apareció algo peor.
Durante los años en que Mateo estaba encerrado, Construcciones Rivas había obtenido préstamos por más de 120 millones de euros utilizando Torre Montalbán como garantía principal.
Los bancos habían recibido una escritura que aseguraba que el derecho sobre el suelo estaba garantizado durante 75 años más.
Mateo sostuvo la copia entre las manos.
—Si esto cae, Álvaro pierde la financiación.
—No solo eso —respondió Nuria—. Puede quedar expuesto todo lo que utilizó para construir su imperio.
Entonces sonó el teléfono de Mateo.
Era un número desconocido.
Respondió.
Al otro lado se escuchaba la respiración de Clara.