Salí de prisión después de 5 años y mi yerno me esperaba junto a su coche de lujo, dejando caer billetes delante de mí como si yo no valiera nada. «Toma 100.000 euros y desaparece.» No recogí ni uno: fui directamente a buscar una vieja caja que había ocultado antes de mi condena. Dentro encontré la escritura del terreno sobre el que había levantado su imperio.

—Papá, he encontrado una carpeta que Álvaro escondía en casa.

—Sal de allí.

—Hay copias de tus firmas, pagos a 2 testigos de tu juicio y una grabación.

Mateo se levantó.

—Clara, escúchame. No discutas con él.

Pero ya era tarde.

Una puerta se abrió al otro lado de la llamada.

Después se oyó la voz de Álvaro.

—¿Qué estás haciendo con mi ordenador?

Clara apenas pudo pronunciar 3 palabras.

—Papá, ven rápido.

La comunicación se cortó.

PARTE 3

Mateo salió del despacho de Nuria dispuesto a subir al primer taxi que encontrara, pero ella se colocó delante de la puerta.

—Si entra en esa casa sin autorización, Álvaro utilizará precisamente eso contra usted.

—Mi hija acaba de pedirme ayuda.

—Entonces la ayudaremos sin regalarle a él otra acusación.

Llamaron a la Policía y explicaron lo ocurrido.

20 minutos después, Mateo, Julián y Nuria llegaron a un chalet de Pozuelo de Alarcón que Mateo conocía demasiado bien.

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