—Porque mi hija necesita un medicamento que se dañó aquella noche. La farmacia del hospital no tenía más. Yo vi las cajas salir del laboratorio mientras la señora Montes esperaba en urgencias con su bebé.
La sala quedó clavada en aquel silencio incómodo que no se parece al respeto, sino a la vergüenza.
El rector abrió el sobre y sacó tres hojas.
—Aquí está el informe del registro de propiedad industrial. La solicitud fue presentada a nombre de ConservaMed cuatro días después de que Valeria entregara su proyecto. Pero hay algo más.
Colocó la primera hoja en la pantalla. Apareció una declaración firmada por el director financiero de la empresa, Julián Varela.
—Julián era mi socio —dijo Salcedo—. No tiene autoridad para hablar de esto.
—La tiene —respondió Alonso—. Y esta mañana entregó su declaración al consejo universitario.