Subí al escenario con mi bebé en brazos y escuché las burlas, pero el rector levantó la mano y todos dejaron de reír

Sus dedos buscaron el borde del sobre. Todos contuvimos el aliento cuando empezó a abrirlo…
PARTE 3

Sus dedos buscaron el borde del sobre. La pinza de madera cayó al suelo y rodó hasta los zapatos del decano. Inés no se agachó a recogerla.

—El 14 de marzo, a las once y cuarenta y ocho de la noche, recibí una llamada desde el despacho del decano —dijo—. Me ordenaron abrir el laboratorio tres y entregar las muestras a dos hombres de ConservaMed.

—Eso es falso —espetó Salcedo.

—Usted me dijo que eran investigadores externos. También me dijo que, si preguntaba por Valeria, perdería el trabajo.

El rector tomó el cuaderno. Las páginas estaban llenas de fechas, números de llaves y anotaciones con tinta verde. En una de ellas se leía: “Salcedo, 23:48. Caja de transporte. No tocar”.

—¿Por qué conservó esto? —preguntó Alonso.

Inés tragó saliva.

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