Subí al escenario con mi bebé en brazos y escuché las burlas, pero el rector levantó la mano y todos dejaron de reír

—¿Qué?

—Ve a buscar a las otras estudiantes a las que les dijiste que abandonaran. Diles que te equivocaste. No para sentirte mejor. Para que ellas no escuchen tu miedo como si fuera una sentencia.

Mi madre apretó la carpeta contra el pecho.

—Lo haré.

Entonces el rector volvió a subir al escenario. El diploma seguía sobre la mesa, dentro de una funda negra con una cinta dorada. Lo tomó y caminó hacia mí.

—Valeria Montes, por tu constancia, tu trabajo y tu contribución a la salud infantil, la Universidad de San Gabriel te concede el título con la máxima distinción de esta promoción.

Mateo ya se había calmado. Tenía una mano fuera de la manta mostaza y sus dedos rozaban mi cuello.

Recibí el diploma con una mano. Con la otra sostuve a mi hijo.

—¿Puedo decir algo? —pregunté.

Alonso me entregó el micrófono.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *