Me pidió que firmara un formulario de autorización temporal. No lo firmé.
Ahora, frente a todos, sacó un segundo documento.
—Esta firma —dijo— aparece en una solicitud de registro presentada por una empresa llamada ConservaMed.
Una pantalla detrás del escenario se encendió. Mostró una copia ampliada de la solicitud. Mi nombre aparecía escrito de manera torcida, con una rúbrica que se parecía a la mía solo desde lejos.
—Yo nunca firmé eso —dije.
Mi voz salió más fuerte de lo que esperaba.
Salcedo señaló a Mateo.
—La maternidad y el cansancio pueden afectar la memoria.
El golpe fue tan bajo que durante un instante me quedé inmóvil. Luego el rector cerró la carpeta de un golpe.
—Mida sus palabras, Tomás.
El público empezó a murmurar. Clara, desde el pasillo, se llevó una mano a la boca. Mi madre se levantó lentamente.