—¿Cuándo?
Fernanda levantó la vista.
—Hace tres semanas. Tu notario ya la registró.
En ese instante, mi teléfono recibió una llamada de la oficina central. Contesté.
La voz de mi abogado llegó entrecortada.
—Don Rafael, hay un problema. Octavio convocó a la junta directiva para esta tarde. Afirma que usted está secuestrado y que Valeria asesinó a Fernanda. Si la junta vota, sus empresas pasarán a una administración provisional.
Miré el libro rojo, la sangre en las manos de mi hija y a Mauricio acorralado junto a la consola.
La patrullera ya rodeaba el yate.
Pero la peor parte no estaba en el mar.
Estaba esperando en la sala de juntas de mi propio astillero…PARTE 4
La llamada seguía abierta cuando el primer golpe sacudió el casco.
—Rafael, contéstame —insistió mi abogado—. ¿Está con Valeria?
—Sí. Fernanda también está viva. Envía el libro rojo a todos los miembros de la junta y a las familias de las muchachas.