Un empresario millonario oyó llorar a una niña en Nochebuena y descubrió algo que cambió su vida para siempre

Ahora avanzaba rápidamente por el parque con ella en brazos.

—¿Cómo te llamas?

—Valeria.

—Yo soy Alejandro. Vamos a encontrar a tu mamá.

Valeria enterró el rostro contra su saco.

—No quiero que se muera.

Alejandro sintió que aquellas palabras le atravesaban el pecho.

Al llegar cerca de una estatua de piedra, vio a una mujer tirada junto a una banca.

Tendría poco más de treinta años.

Había una bolsa abierta en el suelo y varias cosas habían caído de su interior.

Un monedero.

Un paquete de pañuelos.

Unas llaves.

Y un estuche con medicamentos.

Alejandro dejó a Valeria cuidadosamente sobre la banca y se acercó a la mujer.

—Señora, ¿me escucha?

Nada.

Respiraba, pero apenas reaccionaba.

Alejandro llamó inmediatamente a emergencias.

Mientras explicaba la situación, observó nuevamente el estuche de medicamentos y vio que contenía insulina y una tarjeta médica.

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