—Usted perdió a su hijo. Yo perdí a mis padres. Déjeme trabajar sus tierras.-lbsuong

Camilo sintió nuevamente aquel nudo en la garganta.

Facundo le extendió el sombrero.

La misma escena de aquella mañana regresó a su memoria.

El becerro.

El barro.

Las lágrimas del viejo.

—Gabriel habría querido que alguien como usted continuara cuidando este lugar.

Camilo recibió el sombrero.

Esta vez no dudó.

—Entonces seguiré haciéndolo.

Facundo sonrió.

—Eso esperaba escuchar.

Tres años después de aquella conversación, don Facundo murió tranquilamente mientras dormía.

Tenía el rostro sereno.

Sobre su mesa encontraron una fotografía antigua de Gabriel sosteniendo el sombrero frente al depósito de agua.

Detrás de la fotografía había una frase escrita por Facundo.

“Perdonar no cambia el pasado, pero puede salvar lo que todavía queda.”

El entierro reunió a casi todo el pueblo.

Camilo permaneció junto a Elena frente a la tumba.

Duque, ya viejo, descansaba cerca.

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