PARTE 3
Mi mamá intentó cerrar la puerta de la calle, pero yo ya la había abierto.
El aire helado de la Nochebuena se metió con todo y el olor a ponche de la olla de doña Chuy.
Afuera estaban don Chuy con su gorro de lana, la maestra Lupita de la primaria Benito Juárez y la licenciada Marisol del DIF municipal.
Ninguno venía a cenar.
Venían por Sofía.
—Buenas noches, doña Carmen —dijo la licenciada, con una voz tranquila, pero que no dejaba lugar a dudas—. Tenemos un reporte por posible vulneración de derechos de una menor. Recibimos videos y testimonios. ¿Nos permite pasar?
Doña Carmen quiso hacer su papel de víctima.
—Esta es mi casa y aquí nadie entra sin orden. Mi hija está haciendo un berrinche porque la regañé. ¡Siempre ha sido muy dramática!
Don Chuy, que nunca se metía en chismes, dio un paso al frente.