A 5 minutos de una operación urgente, me puse por error la bata de mi residente y encontré una nota escrita por mi marido. Mientras ella trabajaba a mi lado como si nada, leí: «Pronto dejaré a mi mujer». No hice una escena; guardé la nota y entré al quirófano. Entonces vi el rostro del paciente y reconocí al hombre que desapareció de mi vida hace 17 años.

Decía que allí guardaba documentación confidencial de la empresa.

Laura recordó una frase de Marcos.

«El antiguo expediente de mi padre».

Empezó a revisar archivadores.

Durante casi 40 minutos no encontró nada.

Hasta que descubrió una caja gris detrás de varios libros jurídicos.

Dentro había documentación de hacía 17 años.

El apellido Robles aparecía en una carpeta.

Laura abrió el primer documento.

Era un acuerdo privado firmado entre una sociedad perteneciente al padre de Javier y Marcos.

Se detallaban pagos de rehabilitación, cancelación de deudas y apoyo económico.

La última cláusula hizo que Laura tuviera que sentarse.

«Marcos Robles se compromete a finalizar cualquier relación personal con Laura Valdés, abstenerse de mantener comunicación directa con ella y establecer su residencia fuera de Madrid».

Debajo estaba la firma de Marcos.

Y junto a ella aparecía la de Javier.

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