Cuando volví de la maternidad con mi hija de tres días, mi suegra había cambiado la cerradura y había sacado mis cosas en bolsas negras

Ahora miraba a su hija desde dos pasos de distancia y no se acercaba.

Elvira estiró la mano hacia atrás y le quitó el bolso. Lo dejó junto a las bolsas, con cuidado de no rozar sus zapatos.

Entonces ya no le pregunté nada más. Lo miré solo a él.

—Cuando viniste a recogernos a la maternidad, ¿sabías que tu madre había cambiado la cerradura?

Adrián levantó los ojos.
La carpeta del apartamento

—Lo sabía —dijo Adrián—. Me lo dijo esta mañana. Pensé que para cuando llegáramos ya se le habría pasado.

Intenté encajar esa respuesta con el hombre que me había enseñado la foto de la cuna. Lo había sabido cuando me ayudó a ponerme el abrigo. Lo había sabido cuando tomó a Sofía en brazos a la salida de la maternidad.

—Y me trajiste hasta aquí sin decírmelo.

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