—Yo jamás permití que te hiciera daño.
—Le dijiste que no dejara marcas.
Santiago se quedó en silencio.
No había respuesta posible.
Verónica intervino.
—A partir de este momento, cualquier comunicación relacionada con la separación será por medio de nuestro despacho. También se presentarán las acciones correspondientes por la posible administración de sustancias sin consentimiento y los demás hechos documentados.
Santiago me miró.
—Sofía, por favor. Tenemos dos años de matrimonio.
—Tú los cambiaste por una estrategia.
—Podemos arreglarlo.
—Eso también lo cambiaste por una estrategia.
Me levanté.
—Recoge solamente tus cosas personales. El resto se revisará legalmente.
Por primera vez perdió la calma.
—¡También es mi casa!
—Y nadie está diciendo lo contrario. Por eso están aquí los abogados. Ya no vas a manipularme a solas.
Se quedó mirando las carpetas.
Toda su seguridad había desaparecido.