—No para mí.
—No.
—Porque yo ni siquiera sabía.
—No.
La honestidad me enfureció menos que una excusa.
Rodney volvió a intentarlo.
—Ramona, no pasó nada entre nosotros durante años.
—¿Durante años?
La frase se le escapó.
Judith levantó la mirada.
Daniel también.
Rodney cerró los ojos.
Yo pregunté:
—¿Durante cuáles sí?
—No hagas esto.
—¿Cuáles?
—Hace mucho.
—¿Cuándo?
—Antes de Daniel.
—Eso ya lo sé.
—Y después, algunas veces.
Me quedé completamente quieta.
—Después de casarte conmigo.
—Al principio.
—¿Cuántas veces?
—No sé.
—Sí sabes.
No respondió.
—¿Veinte años de fiestas también incluían eso?
—No.
Judith habló.
—No.
La miré.
—¿Estás segura?
—Sí.
—¿Por qué debería creerte?
No se defendió.
—No tienes por qué.
Eso importó.
—Rodney y yo tuvimos una relación cuando éramos jóvenes.
Continuó.
—Después de que ustedes se casaron, hubo recaídas.