La noche cayó sobre la ciudad de Puebla con un manto oscuro y silencioso.

—¿Esto... esto se puede castigar, don Ernesto? ¿O ese papel notarial las protege?

El anciano abogado se quitó las gafas, las limpió con el pañuelo y me clavó una mirada afilada como una hoja de afeitar.

—Ese documento no las protege, Mariana; ese documento es su sentencia de prisión. En México, el despojo patrimonial agravado cometido en perjuicio de un menor de edad, sumado a la falsificación de documentos mercantiles, el fraude procesal y la usurpación de identidad judicial, no alcanza fianza. Es un delito grave del fuero común con agravantes de parentesco. Si presentamos la denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado mañana a primera hora con las pruebas periciales caligráficas que yo mismo conservo en esta carpeta, no solo tendrán que devolver hasta el último centavo con intereses moratorios legales: se enfrentan a penas de ocho a catorce años de prisión en el penal de San Miguel.

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