Las Huellas Que Llegaron Hasta La Casa De Jacinta Y Baltasar-lbsuong

—No dijiste eso.

El hombre del herraje oscuro se acercó al mostrador.

—Dijiste que tu nuevo yerno tenía oro suficiente para comprarnos a todos.

Baltasar soltó una exhalación breve.

Jacinta lo miró.

No parecía sorprendido.

Solo cansado.

Eusebio intentó entonces el último recurso que conocía.

Se volvió hacia Jacinta.

—Haz que tu marido pague.

La palabra marido sonó extraña en su boca, no porque el matrimonio fuera reciente, sino porque la usaba como otra herramienta.

Jacinta miró el anillo azul en su mano.

Horas antes, aquel objeto había representado la salida que Baltasar le ofreció.

Ahora entendió algo distinto.

Salir no servía si seguía permitiendo que Eusebio hablara por ella desde lejos.

Se quitó lentamente el anillo.

Baltasar tensó la mandíbula.

Elisa abrió mucho los ojos.

Jacinta colocó el anillo sobre el mostrador.

—¿Qué haces? —preguntó Eusebio.

Jacinta no respondió a él.

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