Beatriz había comprado el producto días antes.
Las cámaras de un establecimiento y el comprobante electrónico permitieron acreditarlo.
Emilia no había resuelto el caso.
Una niña de 4 años había contado una cosa que recordaba.
Fueron los adultos quienes tuvieron que convertir ese recuerdo en evidencia verificable.
Cuando la agente del Ministerio Público llamó a Clara para informarle que un juez había librado una orden de aprehensión contra Beatriz, ella estaba dentro de su automóvil, estacionada frente a un supermercado.
Había una caja de cereal para Emilia en el asiento del copiloto.
Una botella de leche.
Papel higiénico.
Cosas absurdamente normales.
Clara escuchó la noticia sin llorar.
Beatriz fue detenida esa misma tarde.
En la audiencia inicial, la Fiscalía presentó los primeros datos de prueba y posteriormente un juez de control la vinculó a proceso.
La defensa sostuvo que Beatriz solo había intentado ayudar a 2 padres agotados.