Pero era suficiente para que los investigadores revisaran algo que hasta entonces parecía una tragedia inexplicable.
Los peritos aseguraron los biberones, recipientes y productos de alimentación que todavía estaban en la casa.
También solicitaron ampliar los estudios toxicológicos realizados durante las necropsias.
Tomás llamó 7 veces esa noche.
Clara respondió la última.
—Mi mamá no debió golpearte.
—No.
—Pero Emilia pudo ver vitaminas, fórmula, cualquier cosa. Mamá dice que…
Clara cerró los ojos.
—No voy a discutir contigo lo que nuestra hija vio.
—Estoy intentando entender.
—Entonces deja que la Fiscalía investigue.
Hubo silencio.
—¿Vas a regresar a casa?
Clara observó a Emilia dormida en el sofá junto a Mariana.
—No.
—¿Cuándo?
—No lo sé.
Antes de colgar, Clara añadió:
—Tu madre no se acercará a Emilia.
Aquella noche, mientras Clara se lavaba los dientes, Emilia apareció en la puerta del baño.