Subí al escenario con mi bebé en brazos y escuché las burlas, pero el rector levantó la mano y todos dejaron de reír

—Yo no quería dinero —dije—. Quería que dejaran de decir que mi trabajo era una casualidad.

—Lo sé —respondió Alonso—. Por eso no te entrego solo un diploma. Te entrego el reconocimiento que te arrebataron y la dirección del programa de distribución que nacerá con tus derechos.

Mi madre lloraba en silencio. Clara aplaudió primero. Después la siguieron las familias, los estudiantes y hasta algunos profesores.

Salcedo miró la pantalla, la cuenta bancaria y la caja metálica de Inés. Entonces sacó el teléfono del bolsillo y marcó un número.

—Si hablo, ustedes también caen —dijo—. El contrato no está completo. Hay una segunda firma.

El rector se volvió hacia él.

—¿De quién?

Salcedo sonrió con desesperación y miró directamente a mi madre.

Elena dejó caer su bolso…PARTE 4

Elena dejó caer su bolso. El cierre chocó contra el suelo de madera y varios objetos se desparramaron bajo las sillas: un estuche de gafas, un manojo de llaves, un recibo de supermercado y una carpeta azul doblada por la mitad.

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