Hay personas que aparentemente no tienen nada y, sin embargo, llevan consigo cosas que ningún dinero puede comprar.
Paciencia.
Curiosidad.
Generosidad.
Disciplina.
Humildad.
Carácter.
Yo pude ayudar a que Mariana regresara a estudiar.
Pude darle una oportunidad laboral a Elena.
Pero ellas también nos dieron algo.
Elena me enseñó que ayudar a alguien no significa decidir su vida por él.
A veces simplemente significa quitar un obstáculo para que esa persona vuelva a caminar por sí misma.
Y Mariana le enseñó a Sofía una lección que yo llevaba años intentando explicarle sin éxito.
El valor de una persona no está en su ropa.
Ni en su casa.
Ni en el coche en el que llega.
Ni en el apellido que lleva.
Ni en cuánto dinero puede gastar.
Aquel día, mi hija estaba dentro de una de las escuelas más caras de la ciudad.