Laura comenzó a llorar de verdad.
Álvaro dejó el vaso sobre la mesa con un golpe.
—Esto no se va a resolver esta noche.
—En una cosa tienes razón —dijo Javier—. Si decidís quedaros, la propiedad seguirá el procedimiento legal correspondiente. Nadie os va a sacar por la fuerza. Pero también podéis pactar una salida voluntaria hoy, llevaros lo esencial y volver mañana a recoger el resto en un horario acordado y con acompañamiento.
—¿Y si no aceptamos?
—Entonces no aceptáis. Y cada parte ejercerá sus derechos por la vía legal.
Álvaro sacó el móvil.
—Voy a llamar a la policía.
—Hazlo —respondió Natalia.
La llamada terminó con una patrulla en la puerta 20 minutos después.
Los agentes escucharon a todos por separado. Javier dejó claro desde el principio que no pretendían un desalojo improvisado. Mostró la escritura y explicó que, si no existía una salida voluntaria, se acudiría al procedimiento civil correspondiente. Carmen contó lo de las tarjetas, la habitación junto al garaje, las amenazas veladas y la farmacia.