Sin esconderse.
Sin sentir vergüenza.
Los procedimientos relacionados con Álvaro continuaron durante meses y terminaron estableciendo responsabilidades por varias de las operaciones acreditadas.
Torre Montalbán no desapareció.
Mateo se negó a convertir a cientos de compradores y trabajadores en víctimas de una venganza personal.
Se alcanzaron acuerdos para regularizar la situación del terreno, proteger a terceros de buena fe y asegurar el pago de salarios y proveedores.
Construcciones Rivas volvió a manos de una dirección independiente.
Mateo podía haber regresado al despacho principal.
No quiso.
—Una empresa que depende de un solo hombre está esperando el siguiente desastre —dijo.
Crearon controles externos, límites de autorización y auditorías periódicas.
Clara tampoco quiso ocupar el puesto de su padre.
Se dedicó a una fundación creada con parte del patrimonio recuperado y bautizada con el nombre de Elena.
Ayudaba a personas mayores que sufrían abusos económicos dentro de sus propias familias y financiaba becas para jóvenes de familias trabajadoras.